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CINERGIA: un volcán que no se detiene La primera vez que presenté CINERGIA, en el programa “Cine en construcción”, del Festival Internacional de San Sebastián, lancé al público –una sala llena de productores, distribuidores y exhibidores - una pregunta, para mí, emblemática: “¿Cuántos títulos de películas centroamericanas conocen?” La sala entera se quedó en silencio. Cuatro años después, la película guatemalteca, Gasolina, de Julio Hernández Cordón, que había recibido apoyo de CINERGIA, ganaba tres de los cinco premios del programa, incluido el más importante, el de la industria, superando a 123 películas venidas de países como Chile, Colombia, Brasil y Argentina. Este mismo año 2007, La noche de los inocentes, del cubano Arturo Sotto, también apoyado por Cinergia, ganó el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Biarritz, Francia, y en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, se presentaron dos filmes costarricenses –El rey del cha-cha-cha, de Isabel Martínez y Vicente Ferraz y El camino, de Ishtar Yasin- y un filme cubano –Personal Belongins, de Alejandro Bruges-. Todos estos pasaron por CINERGIA en algunas de sus ediciones y todos ganaron premios y menciones en dicho Festival. Es indudable que CINERGIA ha logrado que el mercado internacional ponga los ojos en nuestra emergente y cada vez más consolidada cinematografía. Para Orlando Senna, secretario del Audiovisual de Brasil, Cinergia es el motor de las cinematografías más pequeñas de América, y un ejemplo de lo que debemos hacer para consolidar nuestro derecho a crear nuestras propias imágenes: unirnos, integrarnos, conocernos y coproducir juntos. Es por esto que CINERGIA abrió su convocatoria, para este año 2007, a República Dominicana y a Puerto Rico. Ambos países también cuentan, con gran potencial creativo y son culturalmente cercanos a la región, por lo que éste era el paso natural de crecimiento para el fondo. Donald Ranvaud, productor ejecutivo de películas tan prestigiosas como Ciudad de Dios, The Constant Gardener y Estación Central de Brasil, y que es nuestro aliado desde su productora Buena Onda Americas, me increpó con una “orden”: “CINERGIA tiene que crecer, no se puede detener. Los países pequeños necesitan a CINERGIA”. En efecto, CINERGIA no puede cerrar sus puertas en cinco años –una sala a teatro lleno, como dijo una dramaturga-, por lo que necesita el apoyo de la cooperación internacional por un lapso más, mientras involucramos a inversionistas y empresas locales –estrategia que ya hemos iniciado- para lograr, a mediano plazo, un fondo suficientemente grande que pueda resultar autosostenible y continuar generando apoyos para los jóvenes creadores audiovisuales de la región. Estamos convencidos, ya no con ilusión y esperanza, sino con certezas hechas películas, que el audiovisual centroamericano y caribeño tiene mucho que contar, lo hace de manera innovadora, y es un volcán que no se puede detener. María Lourdes Cortés
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